La Alta Montaña es un medio natural especialmente exigente, tanto física como mentalmente; el frío, los intensos y prolongados esfuerzos físicos, el peso del equipo, los frecuentes madrugones, y un sin fin de etcéteras hacen que esta actividad nos resulte con frecuencia agridulce, pero que siempre acaba por dejarnos el intenso aroma de: "que ha merecido la pena".

